‘La Traviata’, ironía y lección vital en el Teatro Massimo

Por Jorge Sanjuán, corresponsal en Palermo

La Traviata, Teatro Massimo, Palermo

La Traviata, Teatro Massimo, Palermo

El mundo de las bellas artes está lleno de míticas historias de amor, de pasión, de juegos peligrosamente atractivos, de sentimientos traicionados, de desesperación, de dolor, de enfermedad, de toda esa exageración humana que eleva la vida y la muerte a las máximas categorías vitales, a los mayores impulsos humanos guiados precisamente por el amor, la visagra entre la vida y la muerte.

Historias ejemplares que pueden ir desde la maravillosa obra teatral Romeo y Julieta de Shakespeare, hasta la cinéfila Grease que cautivó a toda una generación mucho menos interesada en las artes clásicas. Pero hablamos de La Traviata, que es otra cosa. Esa maravillosa ópera en la que Verdi pone la música y Alexandre Dumas la historia, esa obra que hizo “caer las bragas” de Julia Roberts en Pretty Woman.

Ésta ópera narra la historia de Alfredo y Violetta dos enamorados que se dañan inevitablemente, puesto que se aman. Tobogán de emociones que pensaban inmóviles y eternas, descubren el más profundo sufrimiento nacido del propio amor. Ironía y lección vital. El amor, serio sentimiento que habría que cuidarlo más, que habría que entenderlo mejor, serio sentimiento que peligrosamente tratado puede hacer florecer los más dañinos cardos punzantes.

Teatro Massimo, 2013

Teatro Massimo, 2013

El jueves 21 se estrenó La Traviata en uno de los teatros históricos de Europa, el Teatro Massimo de Palermo. Escenario legendario e ideal para una nueva versión de la mítica ópera clásica. No defraudó. Cierto que el teatro no se llenó, pero la entrada fue buena. Allí se encontraban la élite de la capital siciliana. Glamour y belleza italiana ante una maravillosa orquesta (dirigida por Piero Monti) que guiaba la historia con la delicadeza y robustez de un grande como Verdi; la contoneante música puso a los actores en movimiento, coreografía y música que en su conjunto hizo desaparecer el precioso teatro, lo hicieron evaporarse para transformar la atmosfera en un dramático lugar de goce, amor, sacrificio y muerte. En definitiva, vida. Los solos musicales de los dos principales actores (ambos espectaculares, pero en especial ella, la talentosa Desireè Rancatore) dejaron anonadados a los presentes, que terminaron con las manos rojas de tanto aplaudir.

Si alguna vez quieren ver un ejemplo de algo sublime pueden o bien como dijo Kant observar con tiempo y dedicación una rosa o bien dejarse llevar por los grandes momentos que ofreció Violetta en La Traviata estrenada el otro día en Palermo. Ésta ópera invita al desgarro y los actores invitaron al público a olvidar la comodidad burguesa de sus vidas cotidianas para hacerles ver que hay algo más importante que los lujos y las entradas caras. La importancia de vivir el goce, lo delicioso y el sufrimiento del amor en el momento preciso, más allá de los miedos y las adversidades. Cualquier descuido se paga con un sufrimiento eterno.

Eso es La Traviata: “croce e delizia al cor” (como decía el texto en italiano antiguo que guiaba a aquellos que no entendían los cánticos), goce y sufrimiento, que de tan exagerado y fuerte se convierte en eterno. Y quedó grabado en los oídos de todos los presentes en Palermo el otro día. Cada éxtasis que lanzaban por sus gargantas los protagonistas quedaban para siempre en la historia de la Historia, como de hecho ha quedado esta historia de amor. Tenores y sopranos elevaron los sentimientos de los palermitanos, ya exagerados de por sí, por lo que habría que decir que es un total acierto comenzar el estreno de La Traviata en Palermo, ciudad que entiende muy bien de sufrimiento, de traición, de la importancia paternal, de sacrificios, del juego, del goce y por supuesto del amor. Ciudad exagerada donde las haya, tanto para lo bueno como para lo malo. Suyo es el Teatro Massimo, lugar emblemático e ideal para acoger dicho estreno, para acoger la clásica historia de amor entre Alfredo y Violetta.

Pd: Hablo de exageración en el mejor sentido, en el sentido de agrandar lo cotidiano, lo que parece normal, exagerarlo para que se vea más y mejor, para ponerlo en relieve e interpretarlo. Una característica del arte simplemente.

Más Información | Teatro Massimo

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